La ciudad. Alicante

  Alicante

Alicante

 

Alicante, ciudad moderna y cosmopolita, rincón típico y remanso de paz, es mucho más que sus conocidas playas: sus impresionantes monumentos y sus impactantes museos complementan el gran atractivo de esta ciudad.

 
Un poco de historia
 
El emplazamiento de Alicante, en un área de convergencia de caminos naturales ubicado frente al mar y protegido por varios cerros de gran valor defensivo, fue decisivo para propiciar los primeros asentamientos humanos. Existen vestigios de la existencia en la Edad del Bronce de un yacimiento ubicado en la Serra Grossa, hay numerosos restos de la época ibérica, y también está constatada la existencia de la ciudad romana denominada Lucentum. La primera ciudad musulmana se desarrolla al pie del Benacantil por motivos defensivos.
 
 
En 1296 Jaime II incorpora definitivamente la villa de Alicante al Reino de Valencia y dos siglos después, en 1490, Fernando II el Católico eleva la villa de Alicante al rango de ciudad. En el siglo XVI se produjo un gran crecimiento poblacional debido al desarrollo del comercio, artesanía de exportación y a una próspera agricultura local.
 
En los siglos XVII y XVIII el puerto dinamiza las transformaciones urbanísticas de la ciudad, y el XIX se caracteriza por la demolición de las murallas, la creación de nuevos barrios y la llegada del ferrocarril. Pero es en el siglo XX cuando la intensificación de las actividades secundaria y terciaria, su consolidación como centro de servicios y el desarrollo turístico provocan el desarrollo actual de la ciudad.
 
 
Por el casco antiguo
 
Es imprescindible recorrer el barrio viejo a pie y detenerse en las fachadas polícromas y restauradas de numerosas casas de la zona baja, con sus añosos miradores. Se puede empezar la visita a espaldas del Ayuntamiento, en la recoleta plaza de la Santísima Faz, ascendiendo por la calle de San Agustín hasta llegar a la plaza de Quijano, una de las más antiguas de Alicante. De ahí, a través de la calle de Pedro Sebastià arribaremos a la de San Roque, copatrón de la ciudad, donde se encuentra la ermita del mismo nombre, erigida en 1559, reconstruida en 1875 y restaurada muy recientemente. En su interior se encuentra el Cristo Gitano, muy venerado por las gentes del barrio de San Roque. 
 
 
En calles como las de Toledo, San Luis y Diputado Auset se descubre el Alicante oculto, insólito, de casas pulcras, con fachadas coloristas cuajadas de flores, rejas de forja y mosaicos de azulejería. Calles empinadas, angostas, de reminiscencias árabes, casi silenciosas que van a morir en la ermita deiciochesca de Santa Cruz.
 
Playas
 
Unos quince kilómetros de costa jalonados de espléndidas playas, la mayoría de ellas llanas y arenosas pues únicamente el cabo de las Huertas registra accidentes en el terreno. La bandera azul de la Unión Europea, que ondea en casi todas ellas, es garantía de limpieza, calidad de las aguas y óptimos servicios.
 
 
Playa del Saladar: Playa extensa y muy bien dotada, situada en el sur, la más tranquila de todas al ser poco conocida por los turistas foráneos. Ofrece una maravillosa visión panorámica de la ciudad y de la bahía de Alicante.
 
Playa del Postiguet: En el mismo centro de la ciudad, junto a la zona de ocio del puerto deportivo y con un paseo de palmeras paralelo. 
 
Playa de la Albufereta: Siguiendo en dirección noreste, se encuentra esta playa, que toma su nombre de la pequeña laguna litoral o albufera que allí hubo. Tiene la ventaja de estar muy resguardada de las mareas, lo que la convierte en excelente para un baño seguro y la práctica de actividades deportivas acuáticas.
 
Playa de la Almadraba: Continuando por la franja costera hay otra playa, más pequeña que la anterior pero igualmente de arena, es la playa de la Almabraba.
 
Cabo de las Huertas – Calas: Su entorno da pie a calas rocosas y discretas por su difícil acceso, como la de los Judfos, haciendo ello posible que dos de ellas, las llamadas de Cantalares y Palmera, sean de uso naturista.
 
Playa de San Juan: La más espléndida playa del término municipal de Alicante, San Juan, con casi siete kilómetros de una generosa franja de fina arena flanqueada por multitud de establecimientos hosteleros y de ocio que garantizan una buena oferta complementaria.
 
Fuente: Ayuntamiento de Alicante.

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